Anibalito junto a un amigo quilmeño haciendo campaña por Menem alla por los '90
La semana próxima pasada, los argentinos hemos sido testigos de la dureza que impera en la cara de ciertos representantes políticos.
Tal es la dureza de sus rostros que ríanse del Corindón.
Me refiero a dos casos puntuales de dureza de rostro, el de Mauricio Macri, Jefe de Gobierno porteño, ante el escándalo de las escuchas telefónicas y el del actual jefe de gabinete Anibal Fernandez luego de la aparición del video de Antonini Wilson en
El primer caso: inexplicable (e inentendible como su habla) explicación que dio el jefe de gabinete porteño sobre el escándalo de las escuchas telefónicas de los nombrados jefes de la aun inexistente Policía Metropolitana. No solo no dijo nada en una conferencia de prensa de emergencia sino que demostró que ni siquiera dotes de orador tiene quien pretende ser presidente de
Mientras la gente se siente asediada por el delito (un poco ayudada, también hay que decirlo, por el tratamiento mediático) y espera que la creación de una policía les dé tranquilidad y seguridad, los jefes máximos de esta putativa policía, formados en la no tan putativa (pero sí un poco) Policía Federal, se encuentran violando las leyes con escuchas telefónicas, espionaje que tiene más que ver con un entramado político perverso que con una preocupación real de los capitalinos porteños.
¿Que puede esperarse en relación al combate del delito si los máximos responsables se nos dan a conocer ya de por si como delincuentes?
La segunda y más bochornosa aparición fue la del también impresentable ahora Jefe de ministros, y en su momento Ministro de Justicia, señor Anibal Fernandez.
Mas allá de su natural tendencia verborragica y de su lenguaje de jefe barra brava, este verdadero “mamarracho de ministros”, aparece en una entrevista hecha unos meses atrás por el periodista Nelson Castro negando y renegando sobre el ex - gordito Antonini Wilson cuando se desato el escándalo de los 800 000 dólares. Al gordito lo agarraron en el aeropuerto, y tras unas llamadas telefónicas a funcionarios del ejecutivo quedo libre. Al otro día nomás el gordito cruzo a nado el charco (via Buquebus) y ya estaba en Uruguay, no sin antes haberse dado el lujo de ir a
La aparicion de un video con el gordito presente en la rosada mientras Chavez y Kretina dan un discurso hace quedar al Anibal como lo que es: un charlatan, mentiroso, "caradura de alquiler".
En verdaderos problemas estaría este súper ministro en otro país, al pretender hacernos creer que nada sabía sobre quien era este sujeto y sobre su entrada a la rosada.
Y si fuese verdad que nunca se entero, queriéndonos decir que sus súbditos en el ministerio han pasado por arriba de su autoridad de Ministro de Justicia cual si no existiera, bien haría en presentar su renuncia este reverendo bastardo.
Dos muestras de lo dura que son las caras, por un lado de quienes nos gobiernan, y por otro lado de quienes nos quieren gobernar.
que le encontras


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